viernes, 23 de diciembre de 2011

Regalo



Esperamos un presente, un regalo que nos cautive con una radiante envoltura que nos deje con la curiosidad humana de desgarrarla para descubrir el pequeño tesoro que está dentro. La expectación crece con cada segundo, la imaginación se dispara a niveles incontrolables con el simple hecho de estar destapando un pedazo de alegría, un momento de felicidad o decepción mínimo en tu vida pero grande en tu corazón. Cumpleaños, fechas especiales, San Valentín, un día normal; propicios para regalar y dar.

La educación se hace a un lado cuando necesitamos un rastro de felicidad, que no la haya comprado el dinero o la ambición.

Muchas veces, no necesitamos un bello papel que envuelva al regalo.
Muchas veces, no necesitamos un regalo.

Existen muchísimos momentos, elementos y EMOCIONES en esta vida que son un regalo que se te ha concedido; una bendición, el amor. El estereotipo de que el dinero comprará aquello que te haga feliz, un reloj, un carro, un lazo siempre se mantendrá presente; lo material, lo palpable terminará dejándonos destruidos de alguna forma u otra.

Solo necesitamos un papel envoltorio imaginariamente hermoso, un lazo enorme de aceptación y un pequeño deseo que con suerte o no, se cumplirá. Un don, una virtud, una cualidad son muchísimos más hermosos que la instantánea y fugaz alegría que un material nos podría dar; resulta que las cosas más sencillas son las que cobijan nuestro corazón con bondad y cariño, las pruebas que impone la vida te abren los ojos.. Y ese es un lindo regalo del destino.

Es así como el amor y la vida son los regalos más grandes que pueden ser otorgados.. ¿Lo demás?, es mera humanidad explotando en tu interior.

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