Cuando eres joven piensas en lo bello del mundo, nada esta mal para ti... Sin embargo mientras pasa el tiempo y maduras, como que lo único que hacemos es oscurecemos en cuanto a perspectiva de vida se refiere.
Si alguna vez has tenido alguien que te haya amado con su corazón en su vida, has vivido.
Si alguna vez te han roto el corazón o no te supieron valorar, has vivido.
Si alguna vez los recuerdos explotaron en tu mente y te hicieron reflexionar en cuanto a tu futuro, estás viviendo.
¿No te ha pasado, cuando vas en el autobús camino a tu casa miras el camino que recorres todos los días dentro de la rutina?... Ves como la gente pasa con vidas paralelas a las tuyas, y piensas en la tuya como el centro del mundo. A veces, te quedas en estado vegetal.. el cuerpo tranquilo, solo respiras y pestañeas; tu mente en blanco y tu cerebro no percibe nada, solo las imágenes que son proyectadas desde tus ojos.
Piensas, en todas las cosas que te han pasado, piensas en haber querido o amado y quizás en el rumbo que está tomando la vida. Otras veces, dejas la madurez a un lado y simplemente las tonterías se adueñan de tu mente. Todo depende de lo que estés haciendo... Los años pasan y tu forma de sentir la vida toma un gusto diferente, antes era dulce, ahora es agrio. Depende también de tu situación; pero lo que más te indica que estás viviendo es el dolor.. No todo esto, no es el respirar: El dolor.
Las palabras son más punzo cortantes que una puñalada, al final, un puñetazo o un golpe a tu cara no se compara con un golpe al alma.
El dolor, no es que sea bueno... pero es lo que te recuerda que estás viviendo, desgraciadamente de mala manera. Y todas estas cosas que te pasan son las que te forjan el carácter, quizás cambia tu forma de ser... Para todo hay una 1ra vez, siempre te exalta y te sorprende; a la 2da vez ya no es lo mismo.. dependiendo de qué sea lo que estás haciendo. Los sentimientos experimentados la primera vez son algo casi mágico, y así como se sienten mágicos...se van en determinado momento... al igual que la magia.
Por algo el primer amor siempre se recuerda, pero más recordarás el último. El primer amor no existe, solo perdura cuando no se acaba y las dos personas siguen juntas en todos los sentidos, es infinito aunque estemos muertos.
Y todo esto nos pasa mientras ejecutamos otras tareas: Nacer, despertar, imaginar, sentir, escuchar, dibujar, conocer, ser, soñar, amar, odiar, desaparecer, besar, disfrutar, leer, existir, pintar, olvidar, viajar, gritar, correr, reír, llorar, enamorar, pensar, aprender, CRECER! ...... ¿Morir? Y allí, es donde te das cuenta... que los recuerdos que posees de cuando eras niño, son hermosos y desearías no haber crecido nunca.