martes, 15 de abril de 2014

Pueblo Podrido



Vivimos bajo las palabras "Pueblo pequeño, infierno grande". ¿No has pensando alguna vez que tú mismo construiste el infierno?, ¿que esa necesidad de conocer tanta gente sólo para justificar tu posición en el mundo se ha salido de control?. ¿Es necesario que personas de 3 ciudades completamente distintas compartan el mismo campo de amigos y no uno más, uno excluido, que conoce otro tanto de personas que produce bienestar?. Hay que conocer más, expandir horizontes; sé más amigable con gente de aquella playa a la que fuiste en carnaval, crea un buen recuerdo. Pero entonces nace. Te surge la necesidad de presentarle a un conocido, esa amiga que conociste, o viceversa. Y entonces sin saberlo quedas atrapado en un romance que nadie planeó, que quizás debía suceder pero no a tus manos; porque si bien se sabe, todo principio tiene un fin, a veces terminará más pronto y otras no tanto, digno de admirar.


Todos se siguen en Twitter, se tienen en Facebook, se agregan en Instagram. A veces porque quieres entablar cercanía a esa persona, a veces te domina el prejuicio, la envidia, curiosidad. ¿Cuál es el resultado de esto?. Conocemos a la gente indirectamente, sin desearlo, encogiéndose nuestra capacidad de socializar. Adoptamos prejuicios, ¿por qué?, porque todos quieren conocerse. Terminamos leyendo tweets de una persona que no quisiéramos leer porque quizás en algún momento traicionó nuestra confianza. Adoptamos prejuicios. Claro, vaya solución. Bloquea a la persona. Luego terminas viendo una conversación de cualquiera mediante menciones o en el Instagram esos @Nombramientos fantasmagóricos. Así terminamos. Sabiendo de quien no nos interesa, odiando a personas por su simple y sincera existencia, ignorando a la gente que de verdad podría aumentar tu calidad de vida. ¿ES ESTO SÓLO MI PENSAMIENTO O UNA REALIDAD?

¿No te ha ocurrido?, pues te puede ocurrir. En un espacio tan reducido, donde ayudamos a reducirlos mucho más la gente termina fracasando, apuñalándose entre sí. Hablando los unos de los otros, verdades y mentiras que podríamos llegar a escuchar o a ignorar. Es poco necesario alejar a la gente de ti: quizás no conocerse está bien, quizás es tiempo de que conozcas un círculo que no se conecte con el que tienes. 


Porque todos sienten la necesidad de conocerse, insultarse a sus espaldas, sonreírse a las caras. Tener tantas novias, novios, que fueron novios de otras novias. Al final terminamos siendo novias de chicos que fueron novios de nuestras enemigas juradas (que apenas ni conocemos), y terminamos registrando en sus muros, sus fotos; empezamos a aborrecer la existencia de alguien que habías visto un poco más de cien veces en tu vida, que chocó con tu hombro, que te vio los zapatos pero nunca la cara. Pero cuando te enteras de quien fue, qué habla, el alcance de sus palabras y sus acciones, repentinamente surge el ego, la existencia. Empiezan los chismes, las habladurías, las mentiras, y la única forma de liberarte de tanta pudrición de limpiar tantas rayaduras en la imagen de tus amigos es... Que te deje de importar. Vaya solución, que te deje de importar la ex de tu novio, que si bien le habrá montado los cuernos, después algún idiota podrá habérselos montado a ella.

Porque todos sienten la necesidad de malgastar su tiempo odiando a alguien completamente distinto a ti, que quizás cometió un error en cierto momento y que afectó tu vida. Gasta ese tiempo siendo mejor, queriendo superarte, olvidado a quien te hirió y arreglando las consecuencias de ese pase indirecto que hizo esa persona por tu vida. Deja de revisar su muro, sus tweets y agrega a alguien que te parece agradable, sustituye una existencia por otra. Después de todo, en este mundo existe todo tipo de personas.

Satisfacción. Hombres que pierden su masculinidad vociferando sus encuentros sexuales, mujeres que se graban haciendo asquerosidades; o que las hacen a vista de un grupo de personas. ¿Se enteraría la mitad de Caracas acerca de lo que la otra mitad de Caracas hace?, Sí. ¿Se enterarían más de un billón de grupos de Caracas lo que hacen el otro billón de grupos de amistades que existen? No. Entonces ¿satisface el hecho de denigrar? o sólo intentas hacerte parecer mejor que los demás. Porque por ahí dicen que en la vida se logran éxitos trabajando en ti mismo: en lo que quieres ser para ti y los que te aprecian.

Esa extraña humanidad que te implanta en tu vivencia el pensamiento de que si no conoces gran cantidad de gente, no eres nadie, no aportas a la humanidad. MENTIRA.