sábado, 29 de septiembre de 2012

Recuerdas aquello que ya no eres?




Los años pasan,
los retos cumples;
la vida te da batalla
y de alguna forma cambias.

Piensas y evolucionas,
sientes, experimentas.
Te tropiezas en el camino,
y hasta te enamoras de la causa del tropiezo.

La música que te gustaba,
ya es parte de un pasado;
la ropa que usabas
ya la has regalado.

Y creces.
Y besas.
Y sientes.
Y miras.

Respiras y no lo notas,
tu cabello arreglas;
piensas,
te equivocas.

Entonces lo ojos,
empiezan a sentir.
Se llenan de experiencias
que no esperabas vivir... Envejeces.

Ya la inocencia se fue,
has sentido el mundo
pero no has vivido tanto.

Sonríes.
Quieres.
Sufres.

Te quejas del final de un camino,
y ni a llegar estás cerca.
De la muerte mi querida amiga
siempre estás alerta...

Te quejas.
Te inquietas.
Te enamoras.

Pero al final, no has hecho
ni la mitad de lo que crees haber vivido.
Sólo respirar por inercia,
una que otra travesura.

Pero al final, no recuerdas
aquello que eras hace un tiempo.
Y que cambiaste sin notarlo;
porque si te lo hubieras propuesto...
No hubieras cambiado.

Creciste.
Cambiaste.

Pero al final, compañero,
el mundo adulto te absorbió;
eres un esclavo del tiempo y las cifras.
Recuerda aquello que eras,
recuerda todo lo que cambió.

Quizás es mejor a veces,
conservar algo de la niñez.
Así vives mejor,
sin importar que.


-Ser adulto es difícil, pero saber llevar la adultez es más. Puedes cambiar luego de que ya no eres infante, pero en realidad no se cambia, se evoluciona o se retrocede.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario